Frequently Asked Questions

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Psicoterapia

Las razones por las que acudir a psicoterapia son múltiples y variadas, pero el motivo indiscutible es cuando uno cree y siente que algo le desborda y no puede manejarlo por sí mismo.

 

La psiquiatría es una especialidad de la medicina, mientras que la psicología es una disciplina por sí misma. La psiquiatría suele buscar las causas y soluciones del padecimiento psíquico en los procesos y correlatos bioquímicos del cerebro y los psicofármacos (antidepresivos, ansiolíticos, etc). Desde la psicología, se ahonda en los procesos subjetivos e inconscientes que subyacen a los modos de relación con las personas y el mundo, con el objetivo de producir un cambio de posición ante los mismos y de este modo, aliviar el malestar y originar un estado en el que el individuo se encuentre cómodo y bien consigo mismo.

Sí, se puede cambiar y se cambia siempre y cuando exista un compromiso personal con el proceso terapéutico y se trabaje en favor del mismo.

Al tratarse de procesos personalizados a cada caso concreto, la duración de los mismos dependerá del discurrir de la terapia y de la problemática en cuestión por la que se consulta.

Generalmente, trabajamos con unos honorarios preestablecidos. No obstante, durante la primera consulta se acuerda con el paciente un encuadre que incluye: honorarios por cada sesión, frecuencia y duración de las mismas, espacio terapéutico y otras normas inherentes al tratamiento. El compromiso adquirido a través del encuadre servirá de guía en el proceso terapéutico.

Debido a la peculiaridad de cada persona, la frecuencia y duración del tratamiento puede variar. Sin embargo, existen unos mínimos exigibles para trabajar adecuadamente. Al menos, una vez por semana es necesario para producir una continuidad en el proceso de cuestionamiento y elaboración del pensamiento que se origina en las sesiones.

El concepto de la felicidad es muy relativo, es decir, lo que comprende la felicidad es diferente para cada persona. Y después de la psicoterapia y durante la misma, podrá sentir emociones negativas si existen en su vida sucesos que así lo provocan. No se trata de eliminar las emociones negativas, puesto que cumplen su función en el psiquismo humano, sino de aceptar que dichos estados emocionales discurren en el tiempo y saber manejarse con los mismos sin necesidad de ocultarlos o ignorarlos, con conductas como el consumo de drogas, entre otras. 

ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO

Es una herramienta específica de intervención socio-comunitaria y de apoyo al tratamiento multidisciplinar en salud mental. Es una metodología que aproxima la intervención al domicilio y entorno cotidiano de la persona a la que atiende. La base de la intervención es el vínculo positivo y de confianza creado entre acompañante y acompañado.

Cuando existen grandes dificultades debido a la patología, o historia psicopatológica, de inserción en el medio social y, por tanto, se ve impedida la continuidad de asistencia a recursos institucionales, estáticos y estables en el espacio.

Para cualquier tipo de patología mental o problemática psíquica.

No, el acompañante terapéutico es una disciplina de atención a la salud mental específica. Por ello, no trabaja las dificultades psíquicas o sintomatológicas propias de la patología como se hace desde la psicología, sino que el acompañante acompaña al sujeto en esas dificultades sirviendo de apoyo, de guía, de sostén e, incluso, de espejo en el que poder reflejarse y cuestionar su padecimiento y confiar en sus potencialidades.

Estará en función de la frecuencia y cantidad de horas establecidas de antemano.

En la propia casa del paciente, en el barrio, en lugares públicos como en parques, plazas. También en cafeterías, museos, centros comerciales, cines, consultas médicas, casas de familiares. Se acompaña a los lugares que el acompañado requiera y que el acompañante considere necesario y oportuno.

No, son complementarios. El AT adquiere sentido cuando está inmerso en un tratamiento multidisciplinar en el que las directrices del psicólogo o psiquiatra o ambos, marquen el ritmo y estrategias del acompañamiento. 

La inserción en el mundo social y el uso de los recursos comunitarios; reducir el aislamiento social; potenciar capacidades y reducir déficits; evitar ingresos hospitalarios; iniciar y continuar tratamientos; reducir la carga familiar; promover estilo de vida saludable; reducir la cronificación de determinadas patologías.

El propio paciente o los familiares, también instituciones u otros profesionales de la salud mental.

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